El flujo vertical del tiempo no existe
Landscapes comisarió el contenido de esta instalación que convierte píxeles en viajeros del tiempo.
En esta obra, el tiempo se percibe como una dimensión vertical. Una matriz de 90 píxeles se mueve de forma independiente sobre su eje vertical, desde el suelo hasta 5 metros de altura, congelando la sensación del tiempo mientras los espectadores permanecen con los pies firmes. Landscapes asumió el comisariado del contenido, cuidando cada detalle de la experiencia visual.