El proyecto incide en la relación simbiótica entre individuo y tecnología. Con esta última, experimenta (la recicla y desarrolla nuevas herramientas) para crear diferentes percepciones de la realidad donde se interrelacionan movimiento, imagen y sonido. El discurso visual de Shoeg (que cuenta con varios álbumes y EP editados) tiene su origen en mundos virtuales que parten de escaneos 3D y motores de videojuegos como Unity.

El trabajo gira alrededor del acceso al subconsciente a través de los sentidos, prácticas microscópicas que crean espacios aparentemente controlados en los intersticios del músculo de la razón, y que activan mecanismos instintivos a modo de caballo de Troya. La performance presenta un sistema como composición, un estudio de la ética y estética del intersticio, y que opera con captura de datos a tiempo real - humanidad que se cuela en la rigidez del código, de la misma manera que la percepción del entorno se cuela en nuestro organismo.